25 años de la invasión de EEUU a Panamá y la verdad sigue desaparecida

25 años de la invasión de EEUU a Panamá y la verdad sigue desaparecida
Este 20 de diciembre se cumplen 25 años de la XIX intervención armada de
Estados Unidos en Panamá. Después de todo este tiempo, la verdad sigue
siendo la principal víctima de la invasión que terminó con cientos de
vidas y supuso un trauma sin evaluar en la sociedad panameña. Hoy, más
que nunca, es tiempo de hacer memoria y de seguir construyendo un relato
veraz y digno de lo acontecido.

Panamá amaneció el 20 de diciembre de 1989 con una situación paradójica. La potencia colonizadora, atrincherada en la Zona del Canal, desataba una invasión ilegal y desproporcionada en la que unos 24.000 soldados estadounidenses se tomaron el país, con el apoyo de helicópteros artillados y tanques, paracaidistas, infantes e infantes de marina. En las primeras 12 horas de la invasión, que comenzó pasada la media noche, cayó una bomba cada dos minutos. El barrio de la capital más afectado fue El Chorrillo, donde estaba el cuartel general del Ejército panameño, y sus muertos siguen esperando un proceso serio de verdad, justica y reparación.

Mientras los medios de comunicación convencionales en Panamá celebran el aniversario con lugares comunes o con la personificación del mal en el Manuel Antonio Noriega, mientras se diluye en el olvido la responsabilidad del úncio agresor (Estados Unidos), mientras el silencio del ruido se hace espacio en los libros de Historia oficiales, queremos recordar que el olvido no borra la verdad, solo la oculta.

Olmedo Beluche, en el libro La verdad sobre las invasión, escribe: “En una sola noche las tropas norteamericanas asesinaron 100 veces más panameños que 21 años de régimen militar. En una sola semana se hicieron 100 veces más prisioneros políticos que los que hubo durante los 5 años de régimen norieguista.  Según lo reconoce el mismo Comando Sur, aquí se mataron centenares de civiles inocentes que no estaban en combate. Se ultimó a soldados y personas que estaban prisioneras. Murieron niños y mujeres embarazadas. Hay que denunciar también el trauma psicológico vivido esa noche por miles de personas, especialmente los niños de El Chorrillo. Nada de lo dicho aquí  implica una defensa del general Noriega y sus métodos antidemocráticos, pero sí queda claro que, quienes fueron sus aliados por muchos años (durante más de una década estuvo en la planilla de la CIA) son mucho más perversos e hipócritas”.

El Centro de Estudios Estratégicos de Panamá (CEE-Panamá) fue una de las pocas organizaciones independientes y civiles que hizo un censo de víctimas. Hoy, 25 años después, desde el CEE-Panamá se hacen algunas puntualizaciones:

  •     El Sismógrafo de la Universidad de Panamá registró la primera bomba a las 00.46 hrs. En las 14 horas siguientes, antes que dejara de funcionar, registró 417 bombas: una cada 2 minutos.
  •     En Diciembre de 1989, el Instituto de Medicina Legal, dependiente del Ministerio de Gobierno y Justicia reportó 345 víctimas mortales y las clasificó así: 155 civiles (132 hombres, 17 mujeres, 6 infantes), 65 militares, 16 carbonizados y 16 desconocidos. De esos 345, 308 fueron muertos en la Ciudad de Panamá, 34 en la de Colón y 3 en Río Hato. No divulgaron los nombres.
  •     El 11 de Enero de 1990, el mismo Instituto de Medicina Legal aumentó la cifra a 516 víctimas: 314 militares y 202 civiles. No divulgaron los nombres.
  •     Esa misma semana, el Arzobispo de Panamá afirmó en la Misa Campal celebrada en el Centro Comercial El Dorado que la Invasión debería recordarse como una liberación (sic).
  •     El 28 de Enero de 1990, el cura párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima en El Chorrillo, declaró al periódico Panorama Católico, propiedad de la Curia: ”según mi conocimiento, a los muertos anunciados – no indicaron por quiénes – hay que añadir 18 personas más. Con estos números subirían a 673 los panameños muertos en la Invasión”. No divulgaron los nombres.
  •     De los 9 miembros principales del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa (1 General, 1 Coronel y 7 Tenientes Coroneles), ninguno fue muerto ni herido. Todos los muertos fueron tropa: soldados, cabos, sargentos y un (1) teniente.

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