Crianzas y mujeres

Crianzas y mujeres

Lola Matamala

No es extraño que diga que desde hace días vengo leyendo varias opiniones sobre la aparición del hijo de Carolina Bescansa en el Congreso. Lo que hizo la diputada, lo tomé como una llamada de atención sobre la situación que viven miles de mujeres que trabajan dentro y fuera de casa – a las que se le añade el plus de tener un bebé- aunque otras fuentes han comentado que es por lo que le está criando desde “el apego”.

Vaya por delante que respeto infinito (¡faltaría más!)  la decisión de Bescansa, pero, y aunque he intentado morderme la lengua, no he podido.

Las crianzas por obligación o por amor.

   Me considero una mujer afortunada porque he disfrutado mucho en la crianza de mis dos hermanos pequeños aunque ha sido una crianza por obligación. He cambiado y lavado pañales (sí, lavado porque eran gasas no desechables), los he bañado, los he preparado biberones, papilla de frutas y de cereales. Les he quitado mocos, les he bañado  y le he cuidado mientras tomaban el solecito en su barreñito. Les he dado de comer partiéndoles el solomillito  o la merlucita a trocitos pequeñitos, etc.. Que eso: que he ayudado a mi madre a todas esas cosas del baby´s world y así he podido comprobar cómo han vivido la maternidad mi propia madre y algunas de mis amigas. Sí, mis amigas, porque a excepción de dos de mis amigos, ellas se han llevado la gran parte del peso de la crianza y eso se ha traducido a no  poder ir a muchos sitios y si han podido, hacerlo con  la lengua fuera: cero vida social.

Apegos.

   Un noche, hablaba con una amiga embarazada  y me decía que se iba a comprar una cama gigante. Al principio, pensé que era para poder descansar como una “reina”, y sí, pero con su bebé. Me quedé un poco cortada porque por un lado me sentí pasada de moda y por otro, mientras me lo contaba, visualizaba el cuadro de una adulta con su bebé compartiendo cama. Parece ser que esta práctica forma parte de lo que ahora se llama criar desde el apego y consiste, si no me equivoco, en dormir con ell@s hasta que tengan una  determinada edad, llevarlos a todas partes para que no haya separación, tener que hacer malabares para atenderles mientras preparas la cena (  tiene que estar con él todo el tiempo), etc. Y digo yo: ¿será sano para el o la bebé? ¿Lo será para la madre? Y en el caso de tener pareja,  ¿dónde duerme?¿ en el sofá o en la otra habitación? . Además  ¿qué pasará con esas criaturas cuando sean más mayorcitas?. ¿Será que no hemos “pagado el pato” lo suficiente lo de estar “bajo las faldas de mamá”?

Y el curro…

   Partiendo de la base que el índice de desempleo entre las mujeres es altísimo (y si estás en embarazada o “en edad”, más), las que tienen la suerte de poder tener un empleo se encuentran con muchos obstáculos para poder conciliar y no acabar “cazando moscas”. En muchos casos, hay mujeres que se lo tienen que llevar de vez en cuando porque no tienen con quién dejarlos, sobre todo, cuando tienen vacaciones  pero  ¿lo puede llevar una profesora, una limpiadora o una cajera? Y a ver, poder llevarlo, lo puedes llevar, pero ¿cómo se hace? Si llora ¿sales de la clase? ¿dejas de limpiar? ¿dejas de cobrar?  ¿No será que lo pueden llevar determinadas madres? y si fuera así, ¿lo deben llevar? Ya no sólo porque no cumplas con tu trabajo y te tenga que cubrir  la compañera solidaria de turno,  si no porque en este debate hecho en falta que la reivindicación sea la necesidad de guarderías gratuitas.

¿Feministas vs feministas?

   Cada vez hay más evidencias de que hay muchas maneras de vivir el feminismo y de eso se trata, de la convivencia de todos . Podemos opinar, debatir, pero nunca ser categóricas en cómo criar a tu bebé que ya bastante nos impone esta sociedad atravesada por el neoliberalismo. Ante este tipo de crianza, muchas de sus defensoras critican hechos como  que si no das el pecho, obras mal; que si le llevas a una guardería cuando es  bebé, no tienes conocimiento;  y/o si contratas a una persona para que te ayude en casa o o con el bebé, eres una irresponsable porque de esos cuidados y labores, te tienes que encargar tú.

   Por otra parte, también han aparecido diversas voces que afirman que el hecho que ha representado la diputada de Podemos ha sido mejor o peor visto dependiendo de la edad de las mujeres, es decir, que  hay una brecha generacional entre las feministas de “antes” con las de “ahora” respecto a este tipo de crianza. No estoy de acuerdo. Una feminista de 60 años y yo ( tengo 41) podemos estar de acuerdo en que no queremos un modelo que sea” ser mamá” por encima de todo porque ésa ha sido nuestra reinvindicación cuando hemos mirado a las que ya lo  han sido por obligación y a las que no han vivido la experiencia por falta de dinero o de deseo.

    En resumidas cuentas, sirva lo que ha pasado y lo que sigue pasando, para demostrar que se nos va la vida con tantas responsabilidades  y que casi nadie habla de nosotras cuando acabamos reventadas. Asi que, ante todo, ELLA, la mamá,es una MUJER que tiene nombre, que tiene un trabajo, que tiene amig@s y que, incluso querrá estar un ratito a solas con ELLA MISMA.

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