Desafíos para una teoría alternativa

Antonio Antón en Nueva Tribuna

La hipótesis de partida son las dificultades para elaborar una nueva
teoría alternativa crítica, los límites del campo teórico progresista,
particularmente en la (ciencia, sociología o filosofía) política con
vocación transformadora. La proliferación de muchas nominaciones y
alternativas (populismo, marxismo, nueva socialdemocracia,
anticapitalismo, republicanismo…) expresa su fragmentación y la pugna
discursiva, a veces entre la rigidez y el eclecticismo, con resultados
escasos. La consecuencia es la distancia existente entre esa debilidad
discursiva y la experiencia, las responsabilidades y las tareas
prácticas y estratégicas de las nuevas fuerzas del cambio.

Desafíos para una teoría alternativa

Este texto es un intento explicativo de esa problemática. El análisis
se realiza por su impacto y su influencia con la construcción de este
nuevo sujeto político. Deja al margen el agotamiento del pensamiento
socialdemócrata como desvelamiento crítico y su deslizamiento hacia el
socioliberalismo y la legitimación del orden existente. En un artículo
reciente (http://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/debate-republicanismo-populista/20160905130834131464.html)
profundizo en algunas de sus características y aportaciones,
específicamente la conexión entre el republicanismo institucional y el
marxismo-populismo, donde confluyen dos de los pensamientos más
significativos de Unidos Podemos y sus confluencias, aliados y apoyos.

Valen muchas ideas de distintas tradiciones de izquierda,
progresistas e ilustradas, pero la selección de las aportaciones más
adecuadas y el rechazo de las inadecuadas es una tarea delicada que
afecta a su relación con la realidad actual y la legitimidad de los
representantes de cada corriente política y de pensamiento.

La conclusión que adelanto es la necesidad de un esfuerzo teórico
específico, crítico, riguroso, respetuoso y constructivo que partiendo
de las dificultades actuales y aceptando la pluralidad existente ponga
el acento en la elaboración de un nuevo pensamiento sociopolítico
alternativo, basado en la democracia y la igualdad social. Supone la
superación de esquemas pasados y acentuar su carácter realista y
objetivo, con la perspectiva de una transformación profunda o radical.
Su desarrollo debe estar ligado a esa función principal de la teoría
crítica: interpretar y comprender la realidad para ayudar a
transformarla. Por tanto, más que etiquetas, relacionadas con doctrinas
pasadas y que la hacen rehén de prejuicios establecidos, lo importante
es la capacidad explicativa de las nuevas realidades y, particularmente,
de las tareas del cambio.

En consecuencias, esta actividad de reflexión discursiva, no
exclusiva de los intelectuales o los dirigentes partidarios, debe ser
relevante para el conjunto de activistas sociales y políticos. Debe
ayudar a comprender la realidad y a la transformación democrática e
igualitaria de la sociedad. Especialmente, debe facilitar el debate y la
unidad de las fuerzas del cambio y avanzar en la pugna cultural y
política frente a las corrientes dominantes, reaccionarias y liberal
conservadoras. El mantenimiento de estas deficiencias teóricas, que se
pueden hacer extensibles a la mayoría de países europeos, tiene un mayor
coste en España, dada la mayor dimensión de las necesidades prácticas
del cambio social y político. Dicho de otro modo, el avance de las
nuevas fuerzas alternativas necesita de una mejora sustancial del
desarrollo y el debate teórico alternativo.

Las influencias ideológicas en Podemos son muy diversas. Y si se
amplía el análisis al conjunto en este conglomerado político, con sus
confluencias e IU, a la lógica del ‘conflicto’ político, de influencia
de la nueva socialdemocracia (P. Iglesias) o el populismo republicano
(I. Errejón), añadiríamos otros pensamientos y dinámicas
ideológico-políticos progresistas con matices propios: eurocomunista
gramsciano (ICV, Mónica Oltra-Compromís), movimentista y soberanista
(Ada Colau-Barcelona en Comú, En Marea), nacionalista de izquierdas
(Xosé Manuel Beiras-Anova, Joan Baldoví-Compromís), marxista-troskista
(Teresa Rodríguez, Miguel Urban),  ecosocialista (ICV, Equo) y
marxista-comunista (Alberto Garzón-IU); o, en fin, posiciones
libertarias o autogestionarias e ideas postmodernas en distintas
corrientes… Y si incorporamos dinámicas progresivas similares en Europa o
con puntos en común, nos encontramos con el eurocomunismo renovado y
radical (Syriza griega, Bloco portugués…), el socialismo crítico (en
corrientes laboristas o de izquierdas del Reino Unido y Francia y menos
en Alemania, Italia y España), el eco-pacifismo (Verdes alemanes) o el
‘populismo’ postmoderno (M5Estrellas, italiano).



Todo ello nos ofrece un panorama complejo y diverso, con pugnas
competitivas por la preponderancia o hegemonía de unas posiciones
ideológicas u otras, al mismo tiempo que con posiciones eclécticas,
intermedias o mixtas entre pensamientos distintos. La existencia de
ciertos esquematismos y rigideces doctrinales se combina con la ausencia
de preocupación intelectual o discusión teórica serena y argumentada y
la inercia del simple activismo práctico. La tendencia dominante es la
de un perfil ideológico suave y el predominio del realismo y el
pragmatismo político, lo cual es positivo respecto de las dinámicas más
cerradas y dogmáticas del pasado. Al mismo tiempo, también existen
reacciones fanáticas o intolerantes junto con sectarismos ideológicos y
corporativos.

No obstante, la emergencia del conflicto social y político y de
nuevas fuerzas del cambio, además de la necesidad de un nuevo análisis
concreto y una elaboración política y estratégica, está exigiendo un
avance en la reflexión teórica. Los criterios, enfoques y doctrinas
existentes, en el ámbito académico y fuera de él, se han quedado
envejecidos y, muchos de ellos, obsoletos o contraproducentes; es decir,
oscurecen más que clarifican la realidad y su transformación
progresista. La situación es de cierto atraso analítico, con dificultad
en el desarrollo de las capacidades interpretativas y normativas de un
pensamiento político crítico y transformador. Convive con la
fragmentación de enfoques y la inercia acomodaticia por la utilización
de esquemas anteriores disponibles sin explicar las particularidades del
contexto presente y el ineludible marco europeo. Se debilita su función
de aportar lucidez a la experiencia práctica y la acción social y
política por la democracia y la igualdad.

La exigencia colectiva es la de una elaboración y un debate teórico
específico, vinculado con el cambio político pero superador del
inmediatismo de la acción social y política cotidiana. Se trata de
contrastar las opiniones, de forma rigurosa y respetuosa, actualizando y
superando las doctrinas viejas, y estableciendo ciertas bases comunes
de un pensamiento social y político más crítico y adecuado a la nueva
fase histórica, que sirva para consolidar un proyecto de cambio. Nos
atañe, particularmente, a la intelectualidad progresista,
lamentablemente, la mayoría de ella condicionada por esquemas del pasado
e intereses del presente. La oportunidad es dar un impulso a la teoría
social y política que favorezca la transformación sociocultural,
económica e institucional y facilite la cohesión de las fuerzas del
cambio.

No se trata de buscar o imponer la hegemonía de una escuela de
pensamiento u otra y menos hacerla oficial, sino de avanzar en el
entendimiento y la convivencia en la diversidad teórica o ideológica,
encauzando el debate plural y la coherencia discursiva de forma unitaria
y argumentada.

En definitiva, por un lado, hay un escaso y sesgado debate teórico en
Unidos Podemos y sus aliados y, en general, en el ámbito intelectual
progresista y de izquierdas. Ello en un ambiente mediático y político
hostil. Por otro lado, es importante la discusión en este ámbito
teórico, con grandes insuficiencias, comparado con la dimensión de los
problemas políticos y estratégicos de las fuerzas del cambio en España y
en Europa. La conclusión es un desafío: hay que superar los límites de
la actual teoría alternativa, con un talante riguroso, unitario y
constructivo.

Antonio Antón es Profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid

(Autor de Movimiento popular y cambio político. Nuevos discursos. UOC)

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