El Foro Social Mundial se traslada al «norte geográfico»

Futuro y presente.  ¿Hacia dónde va su rumbo y cuánto ha avanzado en
su pasaje por Túnez? Dos de las preguntas  que surgen al concluir el
Foro Social Mundial (FSM) en esta capital magrebí. Sin olvidar una
tercera: el estado de salud de este espacio que reúne una parte
significativa del movimiento altermundialista. Finalizado el FSM, el
Consejo Internacional  (CI), su instancia “facilitadora” ha develado
parte de estos interrogantes. Otros, más estructurales y organizativos,
son parte de las tareas y prioridades de los meses futuros.

El Foro Social Mundial se traslada al «norte geográfico»
FSM con activa presencia  de la Marcha Mundial de Mujeres
en la manifestacion de clausura 28 marzo en Tunez.
Foto Sergio Ferrari

Por Sergio Ferrari*, Túnez | 30 marzo de 2015

Los pasos futuros

Desde el segundo semestre del año pasado, diversas organizaciones de
la sociedad civil canadiense se asociaron con sus pares tunecinas para
presentar un “paquete común” proponiendo que el próximo Foro Social
Mundial se realice en 2016, por primera vez, en un país del norte:
Canadá.
En paralelo, no faltan los que recetan un electroshock rápido al FSM
regresándolo para la próxima edición a América Latina, en particular a
Brasil e incluso hablan de volver a la cuna, es decir Porto Alegre.
Otros  círculos altermundialistas sueñan a voz baja con un FSM en Grecia
aprovechando del Gobierno de Syriza.

Voces “nostálgicas” pero con perspectiva histórica sugieren que este
evento debería realizarse, como en sus primeras ediciones, en la misma
fecha y en paralelo al Foro Económico Mundial. Y así aumentar una
visibilidad internacional que se ha ido debilitando, recordando que el
Otro Mundo Posible debe encontrar su brújula en la diferencia antagónica
de modelos con el cónclave de Davos.

Con esta variedad de marcos de análisis, la decisión acaba de
tomarse. Por primera vez en su historia de casi 15 años, el FSM se
trasladará al “Norte geográfico” para realizarse Montreal, la principal
ciudad del Quebec canadiense. Una decisión política arriesgada pero que
puede integrar más activamente al proceso del FSM con experiencias
participativas muy ricas, como los “occupy” norteamericanos, en cuyo
seno hicieron sus experiencias políticas muchos de los jóvenes que
asumirán la organización del evento de Quebec en 2016.

Los pasos tunecinos

El principal éxito de este FSM, fue su propia realización. A pesar
del adverso y complejo clima meteorológico –llovió los cinco días- y
político-militar, posterior al sangriento atentado del miércoles 18 de
marzo en el Teatro Bardo, apenas 6 días antes de la inauguración del
Foro.
La multitudinaria movilización de apertura, menos colorida y
exultante que la del 2013, fue la primera respuesta ciudadana
“globalizada” contra ese atentado terrorista.

El segundo logro perceptible fue el aumento de la calidad de la
reflexión. Si bien es prácticamente imposible sintetizar los resultados
de más de mil actividades auto gestionadas,  propuestas por casi 4 mil
quinientas organizaciones del mundo entero,  muchas de ellas aportan
pistas interesantes. Casi 30 Asambleas temáticas de Convergencia 
temáticas permitieron profundizar las reflexiones  en los dos últimos
días del FSM sobre temas generales trascendentes y en espacios amplios.
El lanzamiento de una campaña mundial que concluirá en diciembre en
París en paralelo a la Cumbre de la tierra de las Naciones Unidas; la
Declaración progresista en torno al “Agua y la Tierra” como bienes
públicos de la humanidad; el documento final con cinco resoluciones
concretas del Foro Parlamentario Mundial;  son pasos sólidos. O bien las
reflexiones sobre la necesidad de una Programa (Carta) Mundial común
sobre derechos económicos y sociales para los desempleados. O bien el
impacto de la política migratoria actual de la Unión Europea para los
países del Sur.

Así como los avances hacia un impuesto fiscal internacional; o las
nuevas formas de ciudadanía planetaria –por ejemplo los Derechos de los
Habitantes-, hicieron parte de esa paleta de reflexiones.

Avances conceptuales que se confrontaron, sin embargo, con desajustes
organizativos.  No se pudo dar el salto adelante esperado en el
funcionamiento del Foro 2015 con respecto al del 2013. Los organizadores
lo fundamentan en el complicado momento coyuntural que vive Túnez. Los
críticos lo observan como parte de problemas políticos que no se
lograron destrabar oportunamente.

Tampoco se logró avanzar en la reflexión sobre una nueva forma de
Consejo Internacional, a los ojos de muchos, ya exhausto y poco
representativo.  La instancia facilitadora irá ajustándose a la misma
marcha del FSM. Tal vez el proceso que se abra a mitad de año con su
reunión en Porto Alegre, que podría realizarse a inicios de julio en
Salvador de Bahía, puede introducir cambios para llegar a Montreal y
vivir allí su verdadera metamorfosis.

El estado de salud

Existen preguntas de fondo que no son nuevas y que vienen desde su
propia creación en el 2001. ¿Cómo hacer para que el FSM no se limite a
ser una feria altermundialista y canalice acciones políticas concretas y
propuestas alternativas? ¿Cuál es la relación entre este espacio
anti-globalización y el poder político? ¿Qué ha aportado en concreto en
estos 15 años el proceso forístico en marcha? ¿Puede escapar el FSM de
las contradicciones intra-árabes que produjeron incluso tensiones
evidentes entre argelinos y otras delegaciones del Magreb presentes en
Túnez durante la última semana?
No todos estos interrogantes encontraron respuesta en la edición que
acaba de concluir en Túnez. La búsqueda de alternativas sistémicas 
desde la sociedad civil es un proceso lento que no se puede limitar a
tres o cuatro lustros.

Sin embargo, no es a desestimar que  muchos de los gobiernos
abiertos, democráticos o progresistas de América Latina, embebieron sus
concepciones políticas en el altermundialismo. Experiencias políticas
innovadoras como Podemos o Siryza en Europa, también surgen de la misma
cuna. Numerosas experiencias de empoderamiento ciudadano en distintos
rincones del mundo y redes en consolidación como la Marcha Mundial de
Mujeres; la Vía Campesina;  por la Justicia Fiscal; contra la deuda;
contra el calentamiento climático, etc. también apuntan al aporte de la
reflexión altermundialista.

 Y en ese proceso, la nueva edición de Túnez  parece ya confirmar una
realidad. El FSM sigue vivo y goza de buena salud. Y ni siquiera el
terrible atentado en el Museo Bardo del 18 de marzo pasado ni los
desajustes organizativos internos de esta edición logró herirlo o
enfermarlo. Solamente, interpelarlo.

*Sergio Ferrari, en colaboración con swissinfo.ch y E-CHANGER/COMUNDO

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