Haití: las políticas comerciales de Bill Clinton destruyeron el cultivo de arroz y hoy Haití enfrenta la hambruna tras el paso del huracán

 

En el año 2010, el ex presidente Bill Clinton pidió perdón públicamente por haber obligado a Haití a reducir los aranceles al arroz subsidiado importado de EE.UU. durante su gobierno. La medida aniquiló el cultivo de arroz y dañó seriamente la capacidad de Haití de ser autosuficiente. “Quizás fue bueno para algunos de mis productores agropecuarios de Arkansas, pero no funcionó. Fue un error”, dijo Clinton en el año 2010. “Debo convivir con las consecuencias de lo que hice, que Haití haya perdido la capacidad de producir un cultivo de arroz para alimentar a esa gente”. Seis años después del pedido de disculpas de Clinton, Haití enfrenta una nueva crisis alimentaria tras el paso del huracán Matthew.
Para saber más de este tema, puede ver la entrevista que le hicimos (en inglés) a Ninaj Raoul.Raoul es directora ejecutiva de la organización Haitian Women for Haitian Refugees y miembro del comité de la organización IFCO/Pastors for Peace.

 

TRANSCRIPCIÓN

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN:
En Haití hay muchas personas que aún hoy día continúan viviendo en campamentos improvisados a causa del terremoto de 2010, pero estar allí en Port-au-Prince y ver las ceremonias con el presidente Bill Clinton, quien dijo que había dos aspectos críticos en su vida en ese momento: uno era el matrimonio de su hija, el inminente matrimonio de Chelsea, y el otro, la reconstrucción de Haití. Él fue una figura importante para Haití. ¿Explíquenos qué pasó?
NINAJ RAOUL:
Antes de nada, tenemos que remitirnos al pasado. Si analizamos la relación de Bill Clinton con Haití, cuando él era presidente, podemos ver que una de las peores cosas que él hizo y que es algo que continúa teniendo consecuencias negativas hoy en día, especialmente cuando ocurren este tipo de desastres naturales, que siguen ocurriendo en Haití, es utilizar Haití para deshacerse de los excedentes del arroz producido en Arkansas, de donde él es oriundo, utilizado nuestros impuestos para subvencionarlo. Y como ocurrió el año pasado, las propuestas legislativas que intentan revertir esa política continúan siendo bloqueadas. Él, sin embargo, se ha disculpado por esto.
AMY GOODMAN: Veamos la disculpa.
AMY GOODMAN:
En 2010, el expresidente Clinton se disculpó públicamente por obligar a Haití a bajar los aranceles al arroz subsidiado de Estados Unidos durante su mandato. La política acabó con el cultivo de arroz de Haití y perjudicando gravemente su capacidad para ser un país autosuficiente. Escuchemos las disculpas del presidente durante una audiencia en la
Cámara de Asuntos Exteriores del Senado. En ese momento, ejercía como enviado especial de la ONU en Haití.
BILL CLINTON:
Desde 1981, Estados Unidos ha continuado con esa política, y no fue hasta el año pasado que  empezamos a replantearnos si países ricos como el nuestro, que producen una gran cantidad de  alimentos, deben vender esos alimentos a los países pobres y liberarlos de la carga de producir los suyos propios, con la intención de que puedan saltar directamente a la era industrial. No funcionó. Puede haber sido bueno para algunos de mis agricultores en Arkansas, pero no funcionó. Fue un error. Fue un error del que yo fui parte. Yo lo hice.Tengo que vivir todos los días con las consecuencias de la pérdida de capacidad de Haití para producir una cosecha de arroz suficiente para alimentar a su propia población,
por culpa de lo que hice. Nadie más.
AMY GOODMAN: Escuchábamos al presidente Clinton.¿Ninaj Raoul?
NINAJ RAOUL:
Esta práctica sigue vigente en Haití. Siguen utilizando Haití para deshacerse del excedente de arroz. El arroz es un alimento básico. No existe justificación alguna para que Haití esté importando arroz, porque es un producto que siempre se ha cosechado allí, siendo el arroz cultivando allá mucho más saludable. Desde la llegada de este arroz [de
Arkansas] han comenzado a verse epidemias de diabetes. La gente no solía tener diabetes. Esto es lo peor que le ha podido pasar a Haití.
AMY GOODMAN:
Pero ahora, tras el impacto de este huracán, y con funcionarios haitianos advirtiendo que podría darse una hambruna, ¿cuáles son las medidas más importantes que cree que deben tomarse?
 
NINAJ RAOUL:
Creo que se ha de ofrecer apoyo a los agricultores que se encuentran en las zonas más afectadas. Llevándoles arroz y otros bienes que se podrían haber cultivado en Haití no les ayudamos en absoluto. Creo que lo que necesitamos es ayudar a los agricultores de Haití para que puedan volver a cosechar de ahora en adelante, pensando en el largo plazo.
Tenemos que empezar a cultivar de nuevo nuestro propio arroz en Haití, apoyando a los agricultores de la región de Latibonit en Haití, una zona de Haití con una larga tradición de cultivo de arroz y que ofrecía suministro al país entero.
 
AMY GOODMAN:
Y en cuanto a las familias cuyos seres queridos hayan muerto, en cuanto a la epidemia de cólera, ¿qué es lo más crítico en este momento según lo que has escuchado de la familia y amigos que están allí?
 
NINAJ RAOUL:
Solamente pienso en el apoyo. La mayor parte de las familias recibe apoyo de los familiares que están en EE.UU. Y estos refugiados están siendo deportados. Estos refugiados quieren trabajar para respaldar a sus familias. Si se les retiene en centros de detención, no pueden trabajar. Antes del anuncio del 22 de septiembre, se les iba a dejar
entrar a Estados Unidos. Vinieron entre 4.000 y 5.000 personas. Pero lo pararon, porque sencillamente pensaban que se sería malo Hillary Clinton, con las elecciones cerca, que todos estos refugiados entraran al país. Hay miles más en camino. Dejemos que estas personas trabajen, y dejemos que apoyen a sus familias.
 
AMY GOODMAN:
Ninaj Raoul, quiero darle las gracias por estar con nosotros, directora ejecutiva de “Mujeres de Haití para los Refugiados Haitianos”, y miembro de la junta de IFCO, “Pastores por la Paz”. Esto es Democracy Now! Cuando regresemos, hablaremos de lo que está sucediendo en Yemen. Quédense con nosotros.

 

Texto traducido por Carolina Flórez y editado por Democracy Now! en Español.

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