Heridos del ataque de Nochixtlán pierden el miedo a denunciar

Cuando, a las 8 de la mañana del 19 de junio, las campanas de la
iglesia de Nochixtlán empezaron a tocar, Miguel intuyó que la policía
estaba desalojando el bloqueo que la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE) había erigido en la autopista. El
joven de 22 años no dudó un momento en acudir al llamado del párroco y,
como buena parte de los pobladores de Nochixtlán y de los pueblos
cercanos, se lanzó en apoyo al magisterio.
Miguel corrió rumbo a
la salida del pueblo, por donde pasa la autopista que conecta la Ciudad
de México a Oaxaca y a los demás estados del sur. “Intenté acercarme
pasando por la parte de atrás del hospital comunitario. Allí afuera
estaban los policías y aventaban bombas de gas lacrimógeno a la gente
que quería pasar”, recuerda Miguel, cuyo verdadero nombre ocultamos para
proteger su seguridad. “La gente empezó a lanzar piedras en contra de
los policías, yo me quede allí observando una media hora, pero llegaron
más agentes. Corrimos porque empezaron a venir hacia nosotros, llegué
hasta el panteón pero allí no pudimos cruzar porque había un tráiler de
pollos que se estaba incendiando”.
 Fue allí que unos policías posicionados encima del muro del panteón
dispararon a Miguel. “Cuando vi que estaban apuntando, escuché que
alguien me gritó. Ya no sentía mi brazo y me dijeron que me habían
disparado. De allí me trasladaron a la parroquia porque en el hospital
no estaban atendiendo”, relata el joven. Luego me agarra un dedo con su
única mano no vendada y lo pasea por su hombro, donde finalmente percibo
una pequeña protuberancia: “Toca acá. Es una bala, lleva un mes y medio
allí”, dice.

Heridos del ataque de Nochixtlán pierden el miedo a denunciar
Un médico de Nochixtlán, que prefiere guardar el
anonimato, nos contó que en el día del ataque la policía ocupó el
hospital para impedir al personal de atender a los civiles, y que los
heridos eran trasladados a la parroquia. A pesar de que todas las
personas que encontramos en Nochixtlán confirmaron esta versión, en
entrevista con el diario La Jornada el director general del
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mikel Arriola, la rechazó.
“No tengo ningún reporte de que haya sido negado ningún servicio, porque
tenemos un protocolo, y cuando se niegan los servicios, ese protocolo
se activa y se busca a los afectados”, afirmó el funcionario.
 Según el medico de Nochixtlán que atendió a los heridos en la
parroquia, el día del ataque llegaron unas 110 personas, todas heridas
de balas. Alrededor de 50 eran casos complicados, pero allí no habían
herramientas para sacar a los proyectiles. Con toda probabilidad, la
mayoría de los heridos llevará una bala clavada en el cuerpo durante
toda su vida, pues después de un rato los tejidos se cicatrizan y la
encapsulan.
El doctor creó un consultorio médico adentro de la
escuela primaria de Nochixtlán, donde brinda atención básica y permite a
los pacientes de guardar su anonimato. “Muchos heridos prefieren no ir
al hospital público, donde les hacen muchas preguntas. Tienen miedo pues
ya fueron amenazados”, explica.
Relata que, después de las
primeras negociaciones entre el gobierno de Enrique Peña Nieto y la
CNTE, fueron enviadas a Nochixtlán unas unidades médicas, pero no traían
los especialistas necesarios para atender a los heridos de gravedad.
Sin embargo, en las negociaciones más recientes se acordó trasladar a
los heridos del ataque del 19 de junio a la Ciudad de México para ser
trasladados y atendidos.
 El médico añade que, a pesar de que unas siete personas heridas están
tan asustadas que prefirieron no viajar a la Ciudad de México para ser
atendidas, muchas de las víctimas del ataque están poco a poco perdiendo
el miedo a salir públicamente para denunciar lo ocurrido.
De
hecho, los heridos del ataque marcharon en la capital para exigir
reparación del daño, justicia y castigo a los responsables, y tienen
intención de presentar una demanda colectiva junto con los familiares de
los fallecidos. El Comité de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos
Indígenas (Cedhapi) está preparando un expediente sobre el caso para
presentarlo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o
alguna otra instancia internacional durante el mes de septiembre pues,
afirma, en el ataque hay una clara responsabilidad del Estado, que no
juzgará a si mismo.
Orsetta Bellani /  Programa de las Américas

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