Indignación ante la sentencia que condena a prisión a ocho personas por el cerco del Parlament

Indignación ante la sentencia que condena a prisión a ocho personas por el cerco del Parlament
“La sentencia obedece a un sesgo ideológico;
todo el mundo sabe cómo funciona el Supremo, se ha plegado a las
presiones del poder ejecutivo y toda la presión ambiental que se produjo
sobre la sentencia de la Audiencia”. Así ha valorado el letrado de
varios de los condenados por el cerco al Parlament en junio de 2011,
Jaume Asens, la condena a tres años de prisión para ocho de los
encausados. En conversación con La Marea, Asens ha señalado que
se trata de un “aviso a navegantes” que establece “un precedente”, y ha
relacionado el fallo del Supremo con los casos de escraches que se han
juzgado hasta ahora, así como las acciones de Rodea el Congreso, que han
terminado con sentencias absolutorias.
El Tribunal Supremo ha decidido anular la sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional
e imponer penas de prisión por un delito contra la instituciones del
Estado a las ocho personas que durante el juicio se pudo demostrar que
se encontraban en el lugar de los hechos. De confirmarse, supondría su
entrada en la cárcel. El Alto Tribunal considera que los derechos de
manifestación y reunión que la Audiencia contempló para rechazar las
peticiones de pena que demandaba la Fiscalía -de cinco años y seis meses
de prisión-, colisionaron con “el derecho de participación de los
ciudadanos a través de sus legítimos representantes en el órgano
legislativo”. La protesta de los indignados alrededor del Parlament en
la sesión que debía aprobar los recortes impulsados por el Ejecutivo de
Artur Mas, estima el Supremo, pretendía “paralizar el trabajo ordinario
del órgano legislativo”, y establece que este hecho está por encima de
la libertad de manifestación.

Esta sentencia contraviene lo
expuesto por la Audiencia Nacional, que había absuelto a 19 de los 20
encausados, y condenado a uno de ellos por una falta por pintar con
spray la chaqueta de la diputada socialista Montserrat Tura. La
sentencia de la Audiencia, que contó con la discrepancia en forma de
voto particular del presidente del tribunal, Fernando Grande-Marlaska,
subrayó que los acusados no trataban de atacar el funcionamiento de las
instituciones, sino plantear que se estaba operando un vaciamiento de
los derechos fundamentales. “Quienes protestaban no querían
restricciones económicas de los servicios públicos y quienes adoptaban
tales decisiones ya no les representaban […] los partidos de Gobierno
que habían conseguido la mayoría no habían planteado ni propuesto en
sus programas el recorte de gasto social que ahora se iba a acometer
“, afirmaba el texto.

La
Fiscalía, la Generalitat, y el Parlament (con los votos a favor de CiU,
el PSC y el PP, la abstención de ERC y el único voto en contra de David
Companyon, en nombre de ICV-EUiA), presentaron un recurso contra la
sentencia absolutoria, que a la postre ha propiciado el fallo del
Supremo. Finalmente, ha sido el presidente de la Sala de lo Penal,
Manuel Marchena, quien ha redactado la sentencia, puesto que el ponente
inicial, Perfecto Andrés, era partidario de confirmar la resolución de
la Audiencia.

El Govern celebra las condenas 

El portavoz del Govern, Francesc Homs, ha celebrado las condenas
y en declaraciones a los medios ha señalado que “una parte muy
importante de la ciudadanía de Cataluña no entendía que se quedara en
nada lo que pasó en el Parlament años atrás, en que hubo expresiones
violentas e intimidación”. Según Homs, existía un “sentimiento muy
mayoritario” de que los hechos no podían pasar “como si no fuera nada”.

Por el contrario, desde ICV, el diputado de la Izquierda Plural en el Congreso Joan Coscubiela ha criticado la decisión del Supremo, de la cual ha destacado su “dureza y desproporción”.
A su juicio, las condenas ponen de manifiesto que las libertades
públicas en España se “reinterpretan de manera restrictiva”. El
coordinador general de EUiA, Joan Josep Nuet, ha denunciado que la
sentencia se inscribe en una “campaña profunda de la derecha política
y los partidos que dan apoyo al sistema actual para criminalizar a los
movimientos sociales”. Nuet ha subrayado que la acción de los indignados
no buscaba que el Parlament no actuase, sino “que hubiese soberanía
real, que los parlamentos no se conviertan en meros instrumentos del
poder económico y financiero”.

Varios centenares de personas se
han concentrado a partir de las 20 horas en la plaza de Sant Jaume de
Barcelona para mostrar su rechazo a la sentencia y mostrar su
solidaridad con los condenados. “Yo también estaba en el Parlament, y lo
volvería a hacer”, se ha coreado en numerosas ocasiones. El diputado de
la CUP David Fernàndez, presente en la concentración, ha criticado lo
que considera una “sentencia política” y una “chapuza jurídica”.
“Demuestra el doble rasero, el cinismo y la hipocresía: 120 heridos
en el desalojo de la plaza de Cataluña, que estos sí que acabaron en el
hospital con puntos de sutura, terminaron con una absoluta impunidad
“, ha expresado a La Marea. Fernàndez
ha subrayado que lo sucedido aquella jornada a las puertas del
Parlament “respondió a una estrategia planificada por el conseller de
Interior, Felip Puig, que decretó un punto muerto policial para tratar
de demostrar la teoría que mantenía, que el 15M era violento”. “Fue una
protesta simbólica, que en ningún momento trató de parar el Parlament”,
ha concluido.
Según ha confirmado Asens, las personas condenadas presentarán un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

Brais Benítez
– La Marea  http://www.lamarea.com/2015/03/17/indignacion-ante-la-sentencia-que-condena-a-prision-a-ocho-personas-por-el-cerco-del-parlament/

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