La importancia de la práctica

¿Por qué la
casta tiene miedo de que PODEMOS toque el poder político?
La importancia de la práctica
Antes de nada, quisiera
recordar, una vez más, que yo sólo hablo en mi nombre. Me limito a expresar mis
opiniones, a aportar mi grano de arena para intentar cambiar las cosas. Por
primera vez en la historia reciente de España, existe la posibilidad de que
unas fuerzas políticas nuevas, distintas de las clásicas, organizadas desde
abajo, construidas por la ciudadanía, accedan a ciertas cotas de poder político.
Madrid y Barcelona sobre todo pueden
convertirse en los faros del cambio, en el ejemplo a seguir en el resto del
Estado.
Y esto lo sabe la casta, no cabe duda. Pero uno podría preguntarse:
si tanto dicen que el programa de PODEMOS, o de aquellos partidos o plataformas
ciudadanas similares, es irrealizable, ¿por qué tanto miedo a que lo intenten?
En las contradicciones y en las incoherencias es donde podemos pillar a los
mentirosos. La identificación de dichas contradicciones les delata. Y es que
resulta que llevan décadas bombardeando las mentes de los ciudadanos con la
idea de que no hay alternativas y cuando surgen sujetos políticos que quieren
intentar alternativas, aun siendo poco ambiciosas (nadie, por ahora, ha
planteado superar el capitalismo), los profetas del pensamiento único intentan
por todos los medios posibles no darles ninguna oportunidad. La conclusión
lógica es clara, contundente: sí hay
alternativas
. Quienes tanto afirman de manera pomposa que sólo se puede
hacer lo que ellos llevan haciendo durante décadas (que “casualmente” beneficia
a los más ricos) tiemblan ante la sola posibilidad de que alguien acceda al
poder municipal o autonómico e intente aplicar otras políticas (aunque sólo sea
a nivel local). 
Y es que lo realmente
importante es la práctica. Como decía Lenin, para las masas, unos gramos de práctica valen más que una tonelada
de teoría
. La práctica, en última instancia, es siempre la que manda.
En cualquier ciencia, inclusive en la ciencia revolucionaria. Podemos tener una
teoría muy bonita, aparentemente muy coherente, pero la práctica es la jueza
suprema, la que nos dirá si dicha teoría es válida o no (siempre que se le dé
suficiente tiempo, siempre que los experimentos prácticos sean suficientes).
Para la gente (y más, si cabe, en estos tiempos en que todo el mundo desconfía
mucho de todo el mundo) hablarán más los hechos que las palabras. Si PODEMOS y
fuerzas políticas afines demuestran en un plazo de tiempo suficientemente breve
que es posible ir mejorando la situación de la ciudadanía entonces eso podría
significar la sentencia de muerte de la casta, al menos el principio de su fin.
Obviamente, esto lo sabe de sobras la oligarquía. Ésta y sus lacayos harán todo
lo posible para que las políticas alternativas fracasen antes de empezar. Y si
no pueden evitar que se tomen ciertas medidas a corto plazo, procurarán
contrarrestarlas, que esas medidas tengan consecuencias negativas para la
gente. Pero lo tienen difícil los partidos del Ibex 35. Como también lo van a
tener las fuerzas realmente democráticas. El panorama está muy abierto y se
acelera. Tan pronto pueden ganar unos como otros. El peor error que puede
cometer cada uno de los dos principales bandos (los partidos de la casta, del
Ibex 35, y las fuerzas ciudadanas) es infravalorar al contrario. 
Los partidos como PODEMOS y
aliados lo van a tener difícil porque van a tener en contra al poder de toda la
vida que tiene todos los medios a su favor (el poder político sigue en gran
cuantía en sus manos, el militar y policial, el judicial, el económico, el
cuarto poder,…). Esto siempre ha sido así para cualquier fuerza que haya
intentado cambios reales en la sociedad. Nada nuevo. La novedad está en la
estrategia empleada por la nueva izquierda del siglo XXI, para la cual la vieja
derecha no estaba preparada. La casta tiene algo crucial en su contra: la razón
no está de su parte y lo sabe. Cuando una idea es correcta lo tiene mucho más
fácil para abrirse camino (aunque éste esté aún lleno de obstáculos) que la
mentira. En cuanto la verdad puede
enfrentarse algo a la mentira, ésta está casi condenada.
La mentira
necesita mucho trabajo de marketing para imponerse, la verdad mucho menos. Quienes contamos con la verdad de nuestro
lado tenemos un arma muy poderosa de la que carece nuestro enemigo: la
coherencia.
Nuestra principal labor en esta guerra ideológica, que se va a
intensificar mucho en las próximas semanas y meses, va a ser razonar y hacer
razonar a quienes nos escuchan. 
Si se intentan formar frentes
de todos contra PODEMOS. ¡Estupendo! Nos dan más argumentos para que la
ciudadanía vea claramente que el dilema es PODEMOS (o el frente de unidad
popular que se constituya) vs. Ibex 35. Es decir, nuevas políticas o seguir con
las mismas políticas que hasta ahora pero con nuevas caras, cambio o
continuidad, cambio real o simple recambio. La casta está muy nerviosa y no
está acostumbrada a la batalla política, de aquí sus errores tan groseros. No
está acostumbrada a tener un verdadero enemigo enfrente. Hasta ahora las
batallas políticas en nuestro país eran puro teatro, pero ahora no. Han
infravalorado al enemigo y no saben ya cómo atajarlo. ¡Pero no nos confiemos! A
buen seguro que no desistirán en intentar derrotarnos cuanto antes. Lo
intentarán de muchas formas. Una de ellas será aparentar que una parte de la
casta se desvincula de ésta. Sin lugar a dudas, el PSOE, como a lo largo de los
años que ya lleva este régimen del 78, va a ser una pieza crucial. Se va a
producir (ya ha empezado) una aparente izquierdización de dicho partido que
hace tiempo que no sabe qué significa eso de ser socialista y obrero. Aunque,
por supuesto, será puro teatro. El objetivo es evitar la fuga de los votantes
de izquierda hacia la nueva izquierda (real), engañar de nuevo a muchos
votantes con el cuento de que ellos representan la fuerza hegemónica de la
izquierda y que son los únicos que pueden parar al PP. Se harán muchos gestos
simbólicos en esa dirección. Ya se están haciendo. El principal enemigo de PODEMOS va a ser realmente, sin duda, el PSOE.
Podremos decir a la ciudadanía que el enemigo es el PP, pero sabemos que en
verdad es el PSOE. Nuestro enemigo es el Ibex 35, todos sus partidos lacayos,
con más o menos disfraz. Es un enemigo más peligroso el lobo vestido de oveja
que el lobo sin disfraz.

Pero, insisto, nosotros
contamos con un aliado poderosísimo: la coherencia. 
Vamos a tener que forzar a nuestros enemigos a ponerse en evidencia
ante la ciudadanía.
Con palabras y
sobre todo con hechos.
 
Que el PSOE dice ahora que hay que hacer políticas
sociales, muy bien, hagámoslas, planteemos medidas muy concretas de rescate
ciudadano y veamos hasta dónde son capaces de llegar en ese paripé. Por lo
pronto, ya hemos visto lo que les cuesta en Andalucía implementar unas pocas
medidas muy sencillas para empezar a hablar. Tarde o pronto se delatarán porque
tienen un problema muy serio: se deben al Ibex 35, y los intereses de éste son
contrapuestos a los de la inmensa mayoría social. Que ahora, por arte de magia,
los mismos que han obstaculizado cualquier avance democrático en todos los años
que han gobernado (no olvidemos que el PSOE es el partido que más tiempo ha
estado en el poder), los mismos que han hecho reformas exprés de la intocable
Constitución monárquica a espaldas del pueblo para priorizar el pago de las
deudas sobre los más elementales derechos humanos, dicen que hay que regenerar
la democracia, muy bien, hagámoslo, sin límites, que nos expliquen qué hay que
hacer y qué no, forcémosles a ir más lejos de lo que ellos están dispuestos a
llegar, de lo que sus amos en la sombra les permiten. Lo dicho, tarde o pronto,
yo creo que más bien pronto, no podrán seguir nuestro ritmo. Simplemente porque
lo tienen prohibido. El PSOE está
atrapado entre la espada y la pared
, entre sus apariencias de izquierda y
su realidad bien distinta: que es un partido más de la derecha, un
representante del poder económico, su mejor baza, pues se disfraza de lo
contrario de lo que es. Pero es que nosotros contamos, repito una vez más, con
un arma infalible que ellos no tienen: la coherencia, sabemos que tenemos razón
y ellos no. Nuestro enemigo está lleno
de profundas e irresolubles contradicciones, basta con sacarlas a la luz.
Aunque,
por supuesto, nunca nadie tiene toda la razón, nunca debemos dejar de
ser humildes. 
Es por tanto decisivo que si
entramos en las instituciones no caigamos en las trampas que a buen seguro nos
van a poner. Intentarán que nos ensuciemos, que nos corrompamos como ellos (ya
han intentado convencer a la ciudadanía de que ya lo estamos, aun sin ejercer
ningún poder, pero no lo han conseguido mucho, no nos han hecho jaque mate, nos
hicieron simplemente jaque), intentarán que renunciemos a nuestras señas de
identidad, a lo que nos diferencia de ellos (la apuesta por la revolución
democrática, la ejemplaridad, políticas de justicia social,..), procurarán que
cometamos errores o amplificar los que inevitablemente cometamos (pues nadie es
perfecto). Por supuesto, deberemos ser tajantes con los malos comportamientos
que se produzcan de nuestro lado, castigar rápida y contundentemente cualquier
atisbo de corrupción, además de intentar prevenirla todo lo posible. Pero yo
creo que aunque tan sólo empecemos a cambiar un poco las cosas desde el
principio, aunque con limitaciones (como el hecho de ejercer sólo el poder
municipal y, tal vez, algo el autonómico) ya estaremos demostrando en la
práctica ante la opinión pública que sí hay alternativas, que sí se pueden
cambiar las cosas a mejor. La probable nueva alcaldesa de Madrid, Manuela
Carmona, y la probable nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ya se están
poniendo en marcha para empezar con medidas de cierto calado en cuanto al drama
de los desahucios. Si pocos días después de ser investidas alcaldesas ya se
paran los desahucios, o al menos se mitigan sus efectos (no olvidemos que las
leyes que los rigen son sobre todo competencia del Estado), ya se estará
demostrando en la práctica en muy poco tiempo que sí se puede. Hacer
algo en muy poco tiempo que otros llevan mucho tiempo sin hacer, o diciendo que
no es posible hacer, es un gesto de gran trascendencia. Un pequeño paso
cuantitativo, pero un gran paso cualitativo, pues rompemos la presa, el agua
puede volver a fluir, el pensamiento único empieza seriamente a resquebrajarse. 
Y a partir de ahí no resultará
muy complicado explicar a la ciudadanía que es posible hacer otras políticas
realistas muy distintas a las que se han llevado a cabo desde hace tanto
tiempo. No será muy difícil explicarle, con los hechos en la mano y no sólo con
ideas (por muy razonables y coherentes que pudieran parecer), que si ya se
pueden cambiar ciertas cosas desde los ayuntamientos, no digamos ya desde el
propio Estado. Todo esto sin olvidar que lo primero que habrá que hacer es
comprobar el estado de las cuentas de los ayuntamientos gestionados por la
casta. No nos extrañe que empiece a salir mierda por todos lados. De aquí,
probablemente, el pánico de los políticos del Ibex 35. Si le hacemos ver a la
ciudadanía toda la mierda oculta que había y, además, aplicamos cuanto antes
ciertas medidas que beneficien a la gente, que demuestren que se pueden aplicar
otras políticas, le haremos un buen jaque a la oligarquía.

La práctica que van a ejercer los nuevos actores políticos provenientes
de las plataformas ciudadanas y de partidos como PODEMOS y otros afines va a ser
crucial.
Si lo hacen bien, escrupulosamente bien, pondrán
la primera piedra para tener en este país un nuevo régimen verdaderamente
democrático. Porque si le hacemos ver a la gente que la corrupción masiva, que
el incumplimiento sistemático del mandato popular, que los programas (cuando
existen) convertidos en papel mojado, que las reformas exprés de la
Constitución (permitiendo así los recortes que tanto daño han hecho a la
mayoría),…, son consecuencia directa de una democracia de pésima calidad, entonces
es obvio que la gente querrá tener una democracia mucho mejor, las puertas de
un proceso constituyente se abrirán de par en par. La Segunda República llegó justo
después de unas elecciones municipales. Tal vez la Tercera también llegue tras
unas elecciones municipales, pero más lentamente, precedidas por cierta praxis
en los municipios más importantes, praxis que permitiría el posterior acceso al
poder estatal de formaciones políticas dispuestas a un cambio de régimen, a
abrir todas las puertas y ventanas para sanear la casa y reconstruirla. Por
esto Esperanza Aguirre se atreve a decir en voz alta, de una manera muy poco
hábil, dicho sea de paso (como resultado de su carácter impulsivo, de su
orgullo tocado, pero también del nerviosismo reinante en los poderes fácticos),
lo que la casta piensa: que el acceso de PODEMOS al poder, aunque sea en poca
cuantía, puede poner en peligro la “democracia”. Y en esto lleva razón. Por
supuesto, se le “olvida” mencionar que su democracia no es real, que es una
dictadura disfrazada. Afirma que PODEMOS “quiere acabar con todo”. Pues yo creo
que sí se necesita acabar con “todo”, con todo el chiringuito que ha
montado la oligarquía tras la falsa Transición, que más bien fue un lavado de
cara del franquismo para sobrevivir a los tiempos actuales en los que una
dictadura sin disfraz no es admisible ante el resto del mundo. 
Ha llegado por tanto la hora de la verdad: debemos mostrar en la
práctica que sí se puede. Los hechos hablarán más que las palabras.
 
Más que nunca, el cambio depende sobre todo de nosotros, los ciudadanos
corrientes. Nuestro destino, por fin, empieza a estar en nuestras propias
manos. 
29 de mayo de 2015 

Un cordial saludo
José López
 
http://joselopezsanchez.wordpress.com/

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