¿Leche sin vacas?

Las experimentaciones biotecnológicas superan límite tras límite

Foto: discoverytumundo.blogspot.com
Parecería que en un futuro no muy lejano las vacas ya no serán necesarias para producir leche. Ryan Padya y Perumal Gandhi, dos bioingenieros estadounidenses socios en la start-up (empresa incipiente) Muufri, están trabajando para producir leche sintética y esperan lanzar ese producto al mercado en 2017.
Según la revista Medical Daily, ambos científicos comenzaron a trabajar este año en Silicon Valley (San Francisco, California) con pruebas en laboratorio para emular la leche vacuna conservando sus beneficios nutricionales y su sabor.
Padya y Gandhi removieron el ADN de bovinos insertándolo en células de levadura. Las células están secuenciadas y los cultivos crecen en ambientes de temperatura controlada. Luego cosecharon las proteínas.
Potasio, calcio, grasa y otros minerales necesarios para la producción de leche se extraen de la mezcla, junto con un sustituto de la lactosa.
Los científicos están trabajando con azúcares para poder producir leche libre de lactosa, problema al que muchas personas que son intolerantes a ese componente deben enfrentar.
Al igual que los creadores de las hamburguesas in vitro obtenidas con un costo de 300 mil dólares, los científicos detrás de los lácteos de levadura cultivada dicen estar preocupados por el bienestar animal y la sostenibilidad agrícola, pero además por la creación de un alimento que encontraría un mercado de masas.

Un alimento alternativo

Para asegurar la sostenibilidad agrícola

“Si queremos que el mundo cambie su dieta desde un producto que no es sustentable a uno que sí lo sea, tiene que ser idéntico o mejor que el producto original”, manifestó Gandhi a la revista National Geographic.
“El mundo no dejará la lecha de vaca por leches de origen vegetal. Pero si nuestra leche producida sin vacas es idéntica a la real y el precio es justo, podría ser posible”, agregó. Gandhi y Pandya son veganos y consideran que las prácticas de la industria ganadera son altamente inadecuadas.
Las proteínas de la leche Muufri provienen de levadura, las grasas son de origen vegetal y se ajustan a nivel molecular para reflejar la estructura y el sabor de las grasas de la leche de vaca. 
Los minerales, como el calcio y el potasio, así como los azúcares, se compran por separado y se añaden a la mezcla. Una vez que la composición se ha ajustado, los ingredientes se mezclan naturalmente en forma de leche.
El mes pasado, Muufri recibió dos millones de dólares de capital inicial por parte de Horizons Ventures, una firma de inversión con sede en Hong Kong (sin relación con la leche orgánica Horizon Farms). Se espera que un cartón de Muufri cueste dos veces lo que uno de leche de vaca, al menos al principio.
Muufri no es el único emprendimiento que intenta crear alimentos lácteos. Impossible Foods, animada por un ex profesor de la Universidad de Stanford, se concentra en el negocio de la carne de origen no animal y está trabajando en crear un queso tipo americano no derivado de leche de vaca para acompañar sus hamburguesas. 
Otro grupo, Real Vegan Cheese, funciona en Oakland, California.

Dudas más que razonables

¿Puede la biotecnología reemplazar a la naturaleza?

Algunos científicos dedicados a los lácteos son escépticos en cuanto a que la leche artificial alguna vez llegue a suplantar el producto natural. 
“Los 20 o más componentes de Muufri apenas arañan la superficie de la compleja química de la leche”, explica Philip Tong, director del Centro de Tecnología de Productos Lácteos en Cal Poly, de San Luis Obispo, California. 
“Hemos ordeñado vacas durante siete u ocho mil años y dudo que la biotecnología pueda reproducir completamente el propósito de la Madre Naturaleza”, añadió.

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