Los desafíos de Podemos

Remitido por : José López
José López es autor de los libros Rumbo a la democraciaLas falacias del capitalismoLa causa republicanaManual de resistencia anticapitalistaLos errores de la izquierda¿Reforma o Revolución? Democracia y El marxismo del siglo XXI así como de diversos artículos, publicados todos ellos en múltiples medios de la prensa alternativa y disponibles en su blog para su libre descarga
y distribución.
Podemos ha abierto en el panorama político español interesantes perspectivas de cara a producirse verdaderos
cambios, pero nunca en la historia está nada garantizado.
No hay más que ver la reacción de la casta del actual sistema (“políticos” y “periodistas”) para darse cuenta de que la impactante irrupción de Podemos en el panorama político de este país le preocupa mucho. Ya no se trata sólo de unos cuantos miles de personas que protestan en las calles, que acampan, ahora hablamos de más de un millón de personas que han depositado su confianza en las urnas en una formación política con un programa que pone en serio peligro el statu quo de dicha casta, que aspira sin complejos a gobernar, organizada desde abajo, y con líderes inteligentes y carismáticos que han sabido aprovechar la oportunidad mediática que han tenido, que tienen las ideas claras. En apenas cuatro meses se ha pasado de la inexistencia a ser la cuarta fuerza política. El sistema, acertadamente, ha detectado el peligro que todo eso supone para él. Ellos, los de la casta (muy apropiado el término acuñado por Pablo Iglesias), saben que se ha producido un cambio de tendencia que a medio plazo puede fastidiarles el chiringuito que montaron tras la falsa transición desde el franquismo al neofranquismo disfrazado de democracia.

Como era previsible, la lucha ideológica se intensifica notablemente. El sistema va a poner en marcha todos sus resortes, ya ha empezado de hecho a hacerlo, pero lo hará todavía más, para intentar evitar esa posible revolución que se empieza, por fin, a vislumbrar en el horizonte. Por ello desde el lado de las fuerzas democráticas, populares, debemos trabajar más que nunca, mejor que nunca, para que dicha revolución acabe siendo realmente posible y merezca la pena. En esta lucha por la democracia real, por un sistema donde todas las personas puedan vivir con dignidad, Podemos está abocado a desempeñar un papel muy importante en el Estado español. En este artículo se pretende tan sólo aportar un grano de arena para que la lucha contra el actual sistema sea exitosa. Con toda humildad, pues quien escribe estas líneas es tan sólo un ciudadano corriente, pero sin complejos también. Como muy bien dice la cara más visible de Podemos, los ciudadanos corrientes tenemos que hacer política, el destino del pueblo depende fundamentalmente del pueblo, sólo el pueblo puede salvar al pueblo. Cada uno de nosotros, además de aprender, podemos aportar ideas. Quienes están dando la cara por Podemos están demostrando coraje, inteligencia, elocuencia, ante la brutal campaña desatada contra ellos. Sin embargo, no está de más intentar hacerles una crítica constructiva, siendo conscientes de que es fácil decir en la retaguardia qué hay que hacer, lo difícil es actuar en vanguardia, en el frente, lo verdaderamente complicado es mantener la calma y la cabeza fría cuando uno se encuentra en una jauría de perros guardianes ideológicos del sistema ladrando sin parar.

El primer desafío que tiene Podemos es combatir la agresiva campaña mediática desatada contra dicha formación. Quienes saben que no tienen razón saben que no les conviene argumentar con quienes sí la tienen, por eso no les queda otra opción que hacer mucho ruido, que descalificar, que recurrir a los prejuicios que ellos se han encargado durante décadas de incrustar en las mentes de muchos ciudadanos. Es por esto que nosotros debemos estar bien preparados para los ataques a los que estamos siendo sometidos y que se intensificarán a medida que Podemos crezca y se consolide, a medida que se vaya conformando un frente popular de izquierdas con serias opciones de alcanzar el poder político. Nunca podemos consentir que nos descalifiquen sin pedir explicaciones. Si nos llaman utópicos, frikis o radicales, les pediremos que nos digan cuáles de las ideas defendidas en nuestro programa político les inducen a calificarnos así. Nunca tenemos que caer en las provocaciones para descalificar como ellos hacen, nosotros debemos ser siempre ejemplares, exquisitos en las formas, humildes y respetuosos con todo el mundo, no caer nunca en la arrogancia. El decir todo esto no significa que no se esté haciendo ya, pero nunca está de más recordarlo. Es imperativo pronunciarnos públicamente siempre que sea necesario (aunque otras fuerzas políticas nunca lo hagan) para dejar clara ante la ciudadanía nuestra postura sobre cualquier cuestión, las veces que haga falta. Que no tendríamos por qué hacerlo, como no lo hacen otros muchos, sería cierto si la situación fuese normal, pero no lo es, estamos luchando contra un enemigo que va a intentar por todos los medios posibles desprestigiarnos y demonizarnos ante el resto de la ciudadanía que todavía no nos ha votado. No debemos pasar por alto ninguna ocasión, no debemos callar nunca. Así, poco a poco, con astucia, tenacidad y mucha paciencia, desmontaremos la estrategia de nuestro enemigo. Éste se pondrá cada vez más en evidencia a sí mismo.

Es imprescindible que en Podemos se consensúe cuanto antes (sobre todo entre los portavoces) las respuestas a dar frente a las cuestiones que ya han empezado a plantear nuestros enemigos para poner en funcionamiento los prejuicios de muchos de nuestros conciudadanos, trabajados durante décadas de desinformación. Me refiero en concreto a los temas de Cuba y Venezuela. No por casualidad ya han empezado los guardianes ideológicos del sistema a avasallar a los portavoces de Podemos para que se pronuncien respecto de dichos regímenes. Nosotros sabemos que lo ocurrido en Venezuela realmente dista mucho de la imagen oficial transmitida masivamente a la ciudadanía día tras día durante muchos años. Por consiguiente, debemos ser muy prudentes en nuestras intervenciones públicas, pero debemos contestar, las evasivas o las inconcreciones son utilizadas por la caverna mediática para asentar sus argumentaciones, lo poco que pueden asentarse. Por ello, es absolutamente imprescindible pronunciarnos. A mi modo de ver, lo mejor es decir que nosotros somos ante todo demócratas, que no apoyamos ningún tipo de dictadura, ya sea de izquierdas o de derechas. Si es verdad que en Venezuela hay una dictadura, nosotros la condenamos, pero también debemos decir que sobre lo ocurrido en dicho país hay versiones contrapuestas, también debemos denunciar que hay mucha desinformación, debemos recordar, por ejemplo, que el ex presidente Carter dijo que el sistema electoral venezolano es el mejor del mundo, que allí existe el referéndum revocatorio,…, debemos, de paso, hacer promoción de la prensa alternativa disponible en Internet, debemos, al mismo tiempo, contraatacar y forzar a quienes nos piden que nos pronunciemos sobre Venezuela para que se pronuncien sobre nuestro propio país, si están de acuerdo con que los crímenes cometidos durante el franquismo sean investigados y castigados o no (como así piden reiteradamente la ONU o Amnistía Internacional), si están de acuerdo con desarrollar la democracia en España, como así defendemos nosotros. Si nos preguntan sobre el marxismo, porque tarde o pronto lo harán, si no lo han hecho ya, yo creo que la mejor contestación es decir que con algunas cosas estamos de acuerdo y con otras no, que para nosotros lo fundamental es tener una democracia real, lo más completa posible para resolver los problemas de la sociedad, para lograr un mundo más justo y libre. Ya habrá tiempo más adelante, en cuanto la casta pierda el poder, de combatir ideológicamente todas las barbaridades y tonterías que se dicen sobre él, así como sobre otras cuestiones.

Debemos poner en evidencia, cuantas veces sea preciso, incluso de manera explícita y no sólo implícita (lo que es muy claro para nosotros no lo es todavía para una parte importante de nuestros conciudadanos), las incongruencias de nuestros enemigos. Por supuesto, usando un lenguaje sencillo que todo el mundo pueda comprender. Si nos preguntan si estamos de acuerdo con el régimen cubano yo pienso que si queremos ser coherentes, si queremos ganarnos a la ciudadanía, debemos decir claramente que no estamos de acuerdo con un régimen de partido o ideología única. A pesar de sus innegables logros sociales. De paso podemos denunciar que en nuestra actual Constitución se impone el capitalismo. Nosotros queremos que sea el pueblo el que decida su régimen, su sistema, que haya verdadera pluralidad, que todas las ideas puedan ser conocidas, discutidas, cuestionadas, que todas ellas tengan las mismas opciones de llevarse a la práctica, queremos darle al pueblo el máximo protagonismo. Sé que criticar al régimen cubano no gusta en ciertos círculos de la izquierda, pero mientras no superemos nuestros errores (los cuales no se superan obviando la cuestión), siempre nos encontraremos con un techo, no podremos ganarnos a la inmensa mayoría de la gente. No se trata ya sólo de que los ciudadanos de izquierda (que se autodefinen de izquierdas) nos voten, se trata también de ganarnos a la gran cantidad de trabajadores que, presos de la falsa conciencia de clase o del derrotismo, votan en contra de sus intereses o no votan. La izquierda no sólo debe corregir sus defectos de forma, no sólo debe hacer política de otra manera, también debe corregir sus errores teóricos de fondo, ideológicos, como el de la dictadura del proletariado. A lo largo de mis diversos escritos, por ejemplo los artículos Democracia vs. Oligocracia y El fracaso del “socialismo real”, o los libros Los errores de la izquierda, El marxismo del siglo XXI y ¿Reforma o Revolución? Democracia, he procurado contribuir modestamente a ello. No sé si lo he logrado o no, pero por lo menos yo lo he intentado. Obviamente, no soy el único en haber cuestionado el concepto teórico de la dictadura del proletariado desde una perspectiva de izquierdas.

El ciudadano medio tiene que vernos no sólo como gente normal y cercana con una manera diferente de hacer política, distinta a la de los políticos “profesionales”, también tiene que ver que denunciamos sin contemplaciones todo régimen poco democrático, esté donde esté, sea del signo que sea. Sólo con la más absoluta coherencia, además de practicando con el ejemplo, podremos ganarnos a la gente. Cualquier resquicio que dejemos será explotado al máximo por nuestros enemigos, los cuales nunca debemos subestimar, ellos tienen todos los medios a su favor, ellos llevan muchos años utilizándolos para lavar masivamente las mentes de las personas (no olvidemos que a pesar de padecer una brutal crisis desde hace unos cuantos años, a pesar de toda la corrupción generalizada que hay, el PPSOE sigue siendo la opción más votada, y con diferencia). Pero tampoco debemos sobreestimarlos, su reacción ante la irrupción de Podemos demuestra que su sistema puede caer como un castillo de naipes. El miedo está empezando a cambiar de bando. La casta empieza a ver las orejas al lobo.

Además de estos desafíos en la lucha ideológica, Podemos tiene el importante desafío de seguir estructurando su organización interna, que apenas ha tenido tiempo de construir. En particular, los círculos deben organizarse de tal manera que tengan el auténtico poder en todo momento, de forma que nadie pueda usurpar su poder en ningún momento. Como ya se va diciendo, “todo el poder a los círculos”. El verdadero factor diferencial de Podemos es su radicalismo democrático,es el protagonismo de las bases,es su apertura al conjunto de la ciudadanía, tal como así hizo el 15-M. Los liderazgos son necesarios, pueden ser muy útiles (indudablemente el liderazgo de Pablo Iglesias es uno de los factores del éxito inicial de Podemos), los portavoces son la imagen del partido ante la ciudadanía, pero son también potencialmente peligrosos, de favorecer la revolución pueden pasar a obstaculizarla. Las experiencias históricas así lo demuestran. Los peligros de los excesivos personalismos y del burocratismo se combaten con la democracia más radical y directa posible.

Asimismo, en el frente político es ineludible la construcción de una amplia coalición electoral con otras fuerzas de izquierdas que compartan objetivos, pero sin renunciar a la metodología seña de identidad de Podemos, del 15-M: el máximo protagonismo posible de las bases, la apertura a la ciudadanía. Como ya argumenté en un artículo anterior (La imprescindible convergencia) es sobre todo IU quien debe replantearse su estrategia general, pues Podemos ha demostrado que la suya es mejor, más acorde a los tiempos actuales. Por otro lado, en íntimo contacto con el 15-M, hay que tejer una red de activismo ciudadano en todas las ciudades y pueblos, hay que combatir la desinformación de los grandes medios de comunicación no sólo en Internet sino que también mediante asambleas populares en las calles, barrio a barrio, pueblo a pueblo, hay que tejer una red de colaboración también con los sindicatos y organizaciones sociales, se trata de integrar todas las luchas eficazmente respetando la autonomía de las organizaciones, las diferencias, pero logrando crear una especie de cuartel general que las coordine. Esto es algo que ya se lleva haciendo desde hace cierto tiempo, sobre todo desde aquel histórico mayo de 2011, pero hay que seguir profundizando en ello.

Como vemos, los desafíos de Podemos, o del frente popular que se constituya, son enormes, pero son también factibles, por primera vez en mucho tiempo se empieza a ver la luz a la salida del túnel. Deberemos esforzarnos todos para superar errores, contradicciones, carencias, en un trabajo colectivo en el que nadie sobra, ni siquiera la caverna de la casta que con su agresividad nos obliga a ser cada vez más perfeccionistas. Como decía Marx, la revolución necesita para avanzar el látigo de la contrarrevolución.

 http://joselopezsanchez.wordpress.com/

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