¿Para cuándo un decreto ley en favor de las camareras de pisos?

¿Para cuándo un decreto ley en favor de las camareras de pisos?
El diputado en el Parlamento Balear por el grupo MES, David Abril,
hace referencia en el Diario de Mallorca a la campaña por la mejora
de las condiciones laborales de las camareras de piso y pide cambios
legislativos a favor de este colectivo.

Mientras sube la cotización en bolsa de las transnacionales hoteleras de Baleares gracias a la apertura de Cuba, a mí me preocupa que lo que suele repetir el amigo Joan Buades,
y es que el capital tiene origen, pero no patria. Y que el lobby turístico de referencia es hoy más fuerte, en el Caribe y aquí, y eso quiere decir que aquí, en Mallorca, el desequilibrio de poder entre el pueblo y los grandes hoteleros es mayor.

Y a pesar de ello, el Gobierno sigue haciendo leyes y decretos a su medida. Aurelio Vázquez, el presidente de la Federación Hotelera, dijo hace cosa de un mes que “no tenemos miedo” ante un cambio de
gobierno, pero que en cualquier caso un vuelco electoral podía ser un “accidente”. Al cabo de un par de semanas, el presidente Bauzá y el consejero Martínez le servían en bandeja de plata un nuevo decreto-ley, el que hace 23 en lo que llevamos de legislatura, y que modifica por tercera vez la ley
del turismo, tan buena que era.

¿El objetivo? Aparte de “colar” una serie de cosas que nada tienen que ver con el turismo (la legalización de la situación urbanística del hospital de Son Espases, cambios en el plan hidrológico, medidas sobre el gasoducto o sobre el centro internacional de tenis Rafael Nadal), sobre todo se trata de una nueva vuelta de tuerca a los aspectos más desreguladores de la normativa turística, a favor, como siempre, de los de siempre: ampliar la amnistía para la regularización de plazas hoteleras ilegales (mientras se mantiene congelado el necesario debate social sobre el alquiler turístico), permitió ampliar plazas de alojamiento con las reformas si hay cambio de categoría (¿os suena aquello de que mejor calidad que cantidad?), y obviamente, ampliar la discrecionalidad del Gobierno de turno que puede decidir (independientemente de las leyes y normativas) que si un proyecto (ya podéis imaginar que urbanístico) contribuye a la “desestacionalización”, se llevará adelante sí o sí. ¿Porque queremos tanta ley si entonces todo son excepciones?

De poco les ha servido el toque de atención de la UE, que los obliga a “acomodar” con el decreto-ley determinados aspectos de la ley del turismo en las directivas europeas medioambientales (como reza la exposición de motivos), bajo la amenaza de abrir expediente sancionador a la CAIB y al reino de España.

El resto de sectores empresariales del turismo, al que el Gobierno siempre se refiere como los “subsectores”, tendrán que esperar nuevamente a ver si algún día llega el reglamento que el ex-consejero Delgado, el de la caza mayor, les prometió dentro el mismo año que se aprobaba la ley del turismo, en 2012, para compensar el trato de favor a
los grandes hoteleros. En Baleares, hablar de turismo es hablar de todo y de todos, pero a la hora de legislar parece que unos pesan más que los demás.

Hace unos meses, una de las organizaciones sindicales más importantes de América Latina encargó a un académico, Ernest Cañada, un trabajo de investigación sobre las condiciones de vida de las camareras de pisos en nuestras Islas: Las que limpian los hoteles.
Sí, lo habéis oído bien: en países del llamado Tercer Mundo, o en vías de desarrollo, los representantes de la gente trabajadora apuntan con el dedo hacia aquí, hacia nuestra casa, para denunciar el punto hasta el
que se puede degradar la situación en materia laboral en el mundo del turismo… ¿Esto no debería hacernos reflexionar sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo?

Pues si esto no le basta, lea los testimonios de estas valientes mujeres, que podrían ser mi mamá, o la madre de cualquiera de vosotros, que ahora sí tienen quien les escriba su historia. De cómo trabajan bajo
la presión de tener que hacer hasta 24 habitaciones al día, de cómo afecta esta carga a su salud, y de aquello de “si no te gusta hay mil que esperan tu lugar de trabajo”. Un estudio que debería ser de obligatoria lectura para cualquier gestor político en materia de turismo.

Porque sí, hablar de turismo aquí es hablar de todo y de todos. También de las camareras de pisos. ¿Para cuando un decreto en favor de ellas, de las madres del turismo?
El día que llegue, tendremos desestacionalizada la política de esta tierra, esclava de la servidumbre a una élite que ha invertido más de 10.000 millones de euros solo en el Caribe en la última década, y aun así todavía les debemos estar agradecidos, y cada día nos perdonan la vida. Habrá un buen accidente primaveral para que el turismo sirva,
entonces sí, a un proyecto de prosperidad compartida.

Fuente: Albasud

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