Petróleo: ¿apuesta geoestratégica o táctica de mercado?

El mapa de conflictos del
año 2014 no cesó de reorganizarse sobre la base de nuevas alianzas o el
recrudecimiento de viejas tensiones. Uno de los eventos importantes fue el
viraje de Obama hacia Cuba, al tratarse de una comedida negociación que evidencia la política pragmática donde los
lobbies económicos empujaron a los anti-castristas en Washington. Las nuevas
áreas de inversión promovidas desde las reformas en Cuba, lucen como el fondo del
interés de Obama para suprimir el bloqueo criminal impuesto por su país en forma
unilateral hace 54 años, pero también queda abierto el camino para nuevas herramientas
en la injerencia imperial; un prototipo en desarrollo es el ZunZuneo.
Petróleo: ¿apuesta geoestratégica o táctica de mercado?
El Ébola en África, el Estado
Islámico en Siria e Irak o la desaparición forzada de los normalistas en México,
se suman a una larga cadena de eventos que demuestran desde lo político o lo humanitario
la incapacidad del actual orden internacional, donde los derechos fundamentales
como la soberanía son relativizados. Culmina el año, no obstante es una expresión
de Chronos, del tiempo precisado con
las agujas del reloj, el otro tiempo no es Kairós
sino tiempo acumulado o tiempo- espacio requerido dentro del estudio de la
globalización con unidades de análisis espacial más amplias que el Estado
nacional.
Más allá de los
acontecimientos, ¿cómo interpretar el papel del petróleo?. No es extraño
encontrar cientos de artículos que intentan explicar en estos meses los movimientos
del tablero energético. Las tesis van desde teorías conspirativas hasta una
guerra declarada contra el Esquito. El
descalabro de los precios del petróleo dejó atrás varios años de relativa
estabilidad, el desplome a partir de la sobreproducción
evidencia la entrada de nuevas tácticas en la competencia entre los productores
tradicionales y los emergentes (no convencional). ¿Es una guerra de Arabia
Saudita contra los pozos de esquito en EE.UU.? ¿Es un acuerdo secreto entre EE.UU.
y los productores del Golfo contra Rusia y Venezuela?. 
La voracidad energética del
capitalismo ha acelerado la transformación del paisaje, con el desarrollo de
nuevas técnicas de explotación de algunas materias primas que por sus costos
resultaron infructuosos en el pasado. La humanidad sigue siendo dependiente de
la energía de origen fósil, el modo de vida impuesto desde la economía de mercado
se fortalecen con punto urbanos-metropolizados donde el automóvil se instituye como
la metáfora de la civilización. Centenares de ciudades erigidas sobre toneladas
de hormigón se alimenta de petróleo o gas contenido bajo el subsuelo; recursos contaminantes
en su proceso de extracción. 
El Fracking es la última respuesta técnica para explotar hidrocarburos
del tipo shale oil o shale gas confinado dentro de las rocas,
esta fractura es polémica por los efectos secundarios: movimientos telúricos, envenenamiento
de aguas subterráneas o el desplazamiento de comunidades. El Shale Boom sedujo a potencias como
EE.UU. que aspira convertirse en el principal productor a nivel global, también
Argentina abrió sus yacimientos de Vaca
Muerta
a transnacionales como Chevron, hasta la venezolana PDVSA había
anunciado en mayo de este año la exploración de yacimientos de gas de esquito, junto a sus socios de
la empresa mixta Petrowayu hacia el
abastecimiento del mercado interno. 
La caída del petróleo deja evidencia
la nociva dependencia de petro-divisas en países productores como Irán, Venezuela
o Argelia. Es evidente el papel concertado de las potencias del Golfo
dispuestas a una guerra abierta contra
el Shale Boom. Con el crudo rondando los
50 dlrs puede desinflarse la burbuja del esquito sostenida con un barril sobre los
60 dlrs, por eso los recortes de la OPEP no convence a los sauditas con un
colchón de reservas monetarias significativo; se niegan a perder mercados por salvar
los precios. En esta guerra de los hidrocarburos los efectos colaterales han
favorecido de momento los intereses hegemónicos de EE.UU. y la UE contra Rusia,
boicoteada con sanciones económicas para impedir su reposicionamiento en el
espacio post-soviético. La caída del petróleo también alivia la balanza de las importaciones en Asia, en especial China
que apetece la estabilidad de su mercado interno.
Remitido  José Fortique / @jfortique

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: